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Aprender un idioma solo mediante la conversación

Aprender un idioma solo mediante la conversación

Hoy nos enfrentamos a un tema y a una pregunta ampliamente discutida y analizada por cuantos estudiantes de idiomas existen en el mundo. No importa el idioma que se esté aprendiendo como tampoco creo que importe el lugar del que procede esa persona y su lengua madre.

Porque ¿quién no se ha preguntado alguna vez si se avanza más rápido construyendo unas bases sólidas gramaticales, o, por el contrario, lanzarse al vacío y hablar aunque el vocabulario esté incompleto?

Quiero dejar constancia desde aquí y desde el principio de este texto que, desde mi punto de vista, ambas opciones son válidas y cada persona sabe cuál es su mejor habilidad y cuál es la peor, por lo tanto, es una decisión personal.

Sin embargo, sí que creo que es importante tener en cuenta algunas variables interesantes e importantes a la hora de aprender idiomas y de tomar un enfoque gramatical o de conversación. Hoy me situaré a favor de la gramática, ya que, personalmente y profesionalmente, entiendo que la base de construcción de frases correctas y el uso del vocabulario es fundamental para comenzar a aprender español.

Me gustaría además recordar que el español tiene muchas variantes a lo ancho del globo, y, por lo tanto, es un idioma muy rico en palabras y en desarrollo a lo largo de cientos de años.

A la hora de aprender español, la variante más importante a tener en cuenta en cuanto a la rapidez de comprensión y de memorizar y utilizar el vocabulario, es la lengua madre. No será lo mismo para un estudiante italiano, francés, portugués o rumano, que para un estudiante anglosajón o alemán, por las diferencias entre lenguas evidentes. Los alumnos con una lengua madre latina tendrán más ventajas y muy pronto estarán hablando, sino con fluidez, sí lo suficientemente entendible para mantener una conversación con hablantes nativos.

La segunda variable, claro está, es el nivel del alumno. Es fundamental que durante la primera parte del aprendizaje, se construyan pilares gramaticales tales como: verbos regulares e irregulares, orden correcto de las palabras en las frases y preposiciones. Básicos para la fluidez y la conversación. Diría que hasta un nivel A2 para estudiantes de lengua madre latina y un B1 para el resto, no recomendaría hacer solamente lecciones de conversación, ya que les sucederá el ya famoso efecto “Lost in translation” y aparecerá la frustración.

Como conclusión, diré que no hay nada mejor que una combinación de ambas. En niveles bajos con diálogos construidos con frases básicas y tiempos verbales sencillos, y, según se avance, incluyendo la improvisación y nuevas palabras. Así que sí: la gramática es muy importante para conseguir tener una conversación en el medio-largo plazo con un hablante nativo. Solo me queda recordar que la frase “perdona, ¿puedes repetirlo? no te entiendo” es muy útil. Que no se te olvide.

Marta Sanchez Martin, insegnante di spagnolo e inglese. 

Cuando pienso en la práctica oral de una lengua que se está aprendiendo, una de las primeras imágenes que me viene a la mente son los encuentros conversacionales que se hacen en restaurantes y bares para reunir tanto a aprendientes como a nativos de diferentes idiomas, con el propósito de pasar un rato ameno en tanto que se nutre la lengua, se intercambia culturalmente y se cultivan nuevas amistades. Sin duda alguna encuentros de ese tipo son agradables para todos y muy beneficiosos para aquellos que estén mejorando su nivel en una segunda lengua. Pero, si lo que deseamos es mejorar nuestro nivel y practicar realmente, ¿podemos participar y enriquecernos en cualquier momento de una reunión de este tipo? Permítanme utilizar una anécdota para responder. No hace mucho estuve en una mesa en la que nos proponíamos practicar el español, entre los participantes contaban dos chicas que no poseían el léxico básico y dos aprendientes que, aproximativamente, tenían ya un nivel B1. Creo que no es necesario decir que puede resultar incómodo: mientras unos quieren conversar, el nativo o el más experto trata de dar una clase que obviamente fracasa.

Además de estos encuentros, ideales -reiteramos- para aquellos que tienen al menos un léxico elemental, podemos pensar en los cursos formales de conversación. ¿Funcionan estos de la misma manera? ¿Importa también allí el nivel de lengua que tenga el aprendiente?
Para hablar de cuán eficaz puede ser el sistema oral o conversacional al momento de aprender una segunda lengua, es necesario tener presente todo el proceso y las etapas por las que pasan los niños para adquirir su lengua madre. El aprendiente infante imita lo que cree escuchar, y es cierto, mientras que ellos están dando los primeros pasos, dominando el sistema fonador, etcétera, el aprendiente de una segunda lengua ya sabe leer, escribir y tiene una noción más clara o intuitiva de los fonemas. Sin embargo, así como la lengua del niño proviene del silencio y del balbuceo, el estudiante de una segunda lengua que desea aprender solo en modo oral, parte de los fonemas que conoce, por no mencionar las diversas estructuras gramaticales que pueden interferir en la afinación del aprendizaje.

Es así que, si por un momento consideraramos como ejemplo al italiano nativo que aprende español en modo exclusivamente oral y partiendo de cero, podríamos observar (y de hecho los docentes lo hacemos) que en esa lengua tartamudeante aparecen con frecuencia e insistencia los errores del infante nativo de lengua castellana junto a los errores que provienen de la diferencia e interferencia del italiano en el español: pronombres, imperativo, subjuntivo y un largo etcétera.

¿Esto quiere decir que es imposible o absolutamente desaconsejable aprender en modo oral? No, pero sí debemos saber que así como el niño se toma al menos 5 años para aprender a hablar bastante bien, lo más frecuente es que el aprendiente adulto que desea o solo puede aprender mediante la conversación, se tome la misma o más cantidad de tiempo en alcanzar el mismo nivel básico. Es cierto que hay lenguas que comparten grandes semejanzas, pero no por eso podemos subestimar las diferencias. 

Sin embargo no todo es absoluto, hay personas que por poseer una gran capacidad y disposición para aprender idiomas, o por dominar completamente otros, pueden hacerlo a un buen ritmo y con pocas dificultades. Por eso, recordemos que todo depende de las condiciones, características, nivel y necesidades del estudiante.

Si una persona tiene ya el nivel básico de un idioma, si ya sabe leerlo, entonces la afinación de la adquisición de ese idioma puede proseguir en modo conversacional, siempre y cuando sus objetivos o necesidades no sean profesionales. El uso profesional de una lengua va a requerir siempre el estudio completo de la misma, incluida la conversación. Y allí entran en juego los niveles de la lengua y las necesidades del hablante: un turista, por ejemplo, puede hablar (y escribir) en modo coloquial, toda persona que quiera darle un uso profesional a la lengua deberá en cambio distinguir entre los usos coloquiales y la lengua formal estándar.

Actualmente tenemos a disposición una gran variedad de aplicaciones que nos permiten aprender idiomas a través de sistemas memorísticos que se valen tanto de la escritura como de la oralidad y que dejan el estudio gramatical a un lado o en un tercer lugar. Y sí, en estos la gramática queda apartada, pero no se ha logrado prescindir de la escritura, por un lado porque para adquirir la L2 ya contamos con el sistema organizado de signos escritos de nuestra lengua nativa y es esa nuestra referencia para aquirir la L2, y por otro porque cada lengua es un sistema de signos que ha sido fijado, formalizado y reglamentado a partir de la escritura.

Carla Garcia Citerio, insegnante di spagnolo. 

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